LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 7 

 

 

Los Profesores  D. Teófilo Hernando Ortega y

D. José Sánchez-Covisa

 

 Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 

D. Teófilo Hernando Ortega

En 1936, tal vez era D. Teófilo Hernando, el profesor de San Carlos, más venerado por su gracejo y eficacia docente, sin olvidar su prestigio científico aunque en este aspecto el tiempo demostraría cómo en el claustro de la Facultad o relacionadas con él, existían personas más trascendentes (Francisco Tello, García Tapia, Severo Ochoa, Pío del Río Ortega, Fernando de Castro, entre otros)

Nacido en Torreadrada (Segovia) el 14 de Abril de 1881 e hijo de un médico rural, estudia medicina en la Facultad de San Carlos, licenciándose en 1907.Tras ser becado por la JAE en Estrasburgo, gana en 1912 la Cátedra de "Terapéutica, Materia Médica y Arte de recetar" donde desarrollaría una fecunda labor docente gracias a sus innatas aptitudes pedagógicas acompañadas de un gracejo natural que le acompañaría durante toda su vida. Influido por las ideas de Schmiedeberg con quien trabajó en Estrasburgo, introduce en su asignatura los principios de la Farmacología científica que heredarían sus discípulos Lorenzo Velázquez, García Valdecasas, Alday Redonnet, Rafael Méndez y algún otro

Junto a su función docente, ejerció -pese a su situación de bonanza económica por patrimonio familiar- la profesión médica como gastroenterólogo siendo abundante su clientela privada (incluso atendió como médico a D. Santiago Ramón y Cajal), la cual le proporcionó cuantiosos beneficios económicos.

Con su amigo Gregorio Marañón, dirigió en 1915 "el Hernando-Marañón", Manual de Medicina Interna, en el que el propio Hernando redactó los capítulos dedicados a las enfermedades del esófago y del estómago.

Durante la 2a República, ostentó importantes cargos, tales como la Presidencia del Consejo Nacional de Cultura, Miembro de la JAE, Presidente del Instituto de Farmacología, etc. Amigo de personalidades republicanas, recibió numerosas ofertas de cargos políticos, los cuales siempre rechazó.

Al estallar la guerra civil (tenia 55 años), se encuentra en Madrid y durante los primeros días frecuenta San Carlos como médico consultor de las complicaciones médicas de los pacientes quirúrgicos. Corrían tiempos en los que la Dirección médica estaba en manos de un "comité revolucionario" en los que sus amigos Sánchez-Covisa (como Director "técnico", sustituyendo a Cardenal que había sido cesado) y Márquez (Decano de la Facultad), andaban a sus anchas permitiendo que se expulsara del hospital a todo aquel que "oliera a derechas".

Pero D. Teófilo, pese a su prestigio social, profesional y académico, sus buenas amistades "republicanas", su espléndida situación económica y el "no pasarán" de "la Pasionaria", no debió sentirse muy cómodo puesto que a mediados de Octubre1 de 1936 (las tropas de Franco todavía no habían llegado al Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria), decide trasladarse a Francia (vía Barcelona) asentándose en París2

Atrás dejaba su querida Facultad y en ella y en su Hospital de San Carlos, a varios claustrales de su misma edad y probablemente similar ideología política (Cardenal, Tello, etc.) y a otros más jóvenes (José Casas, Manuel Díaz Rubio, etc.), ejerciendo su profesión como mejor podían en el tenso ambiente de la envenenada sociedad madrileña. D. Teófilo al igual que hiciera su gran amigo Marañón (con 49 años), Jiménez Díaz (38 años) o Várela Radío (61 años), optarían por una vida más cómoda si bien no deseada para nadie, el exilio voluntario. Pero el exilio, ¿ante que temor? Sin duda alguna y el tiempo lo demostraría, no por temor a Franco (como dan a entender demasiados historiadores) sino por temor al Gobierno del Frente Popular contra el cual en los meses anteriores no se habían públicamente manifestado.

El 15 de junio de 1937, las autoridades republicanas procederían a separarle de su cargo de catedrático por abandono de destino.

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Antes de finalizar la guerra, el 4 de febrero de 1939, Teófilo Hernando también sería separado de su cátedra por el mismo motivo -esta vez por las autoridades del régimen franquista- y en tanto fuera resuelto el expediente de depuración política que debería incoársele y que inicialmente llevaba implícita una solicitud de reincorporación a su cargo adjuntando la declaración jurada que marcaba la Ley de 10 de febrero de 1939.

Independientemente de este proceso, como personal docente de la Universidad Central, el Ayuntamiento de Aravaca (D. Teófilo tenia una segunda residencia en la calle "Camino Montreal" de esa localidad) presenta el 27 de octubre de 1939, ante el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Madrid, una denuncia contra el Prof. Hernando acusándole de ser izquierdista, amigo de Juan Negrín (a quien ayudó a obtener la Cátedra formando parte del tribunal de sus oposiciones), de haber sido Decano de la Facultad y Diputado en Cortes (nunca ostentó estos cargos aunque sí fue Presidente del Consejo de Cultura) y sobre todo de haber firmado en 1935 un manifiesto dirigido a la opinión pública (aparecido en el libro de Azaña, "mi rebelión en Barcelona") en el que ensalzaba la figura de Azaña, y se hacía propaganda a favor de los responsables de los sucesos de Octubre de 1934 (Revolución de Asturias). También se le acusaba de ser firmante del manifiesto de universitarios contra la Dictadura en marzo de 1929, del de "Amigos de la Unión Soviética", de marzo del 31, del de "Adhesión a los insurrectos de Cuba", publicado en Crisol del 1 de julio del 31 y del escrito a favor de la República, publicado en el ABC del 31 de julio de 1936 (en el que como ha quedado señalado en otro lugar, figuraban entre otros firmantes G. Marañón, Menéndez Pidal, Antonio Machado, Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Pittaluga, Rodríguez Lafora, Pío del Río Ortega y Ortega y Gasset entre otros).

El 18 de febrero de 1940 (según el propio Hernando) o a mediados de mayo (según su Procurador, Sr. Escrivá de Romaní), D. Teófilo se presenta en Madrid merced a una autorización de las autoridades alemanas de ocupación en Francia, para residir transitoriamente en España3.Y lo hace a efectos de conocer su expediente y poder defenderse de los cargos imputados. Solicita en dicha fecha, que la Dirección General de Seguridad no ponga obstáculo para que se traslade a París -por un plazo de 25 días- a los efectos de recoger sus inmuebles, ropas, etc. para regresar definitivamente a Madrid, pues era este su deseo; La autorización que obtiene de la Dirección General de Seguridad lleva fecha de 18 de febrero de 1942, lo que nos hace pensar que fue en este año cuando D. Teófilo regresa realmente a España.

El expediente abierto en octubre de 1939 queda terminado el 11 de febrero de 1942, solicitándose 5 años de inhabilitación para cargos públicos y sindicales y al pago de una multa de 5000 pts.

Asume la defensa de Teófilo Hernando, el procurador Cesar Escrivá de Romaní y de Veraza, presentando el 23 de febrero de 1942, un pliego de descargo basado fundamentalmente en la declaración de Hernando y en los certificados de las autoridades españolas en Francia. Así, el 7 de junio de 1941, Francisco Marroquín, Agregado Especial de la representación oficiosa de Franco en el Hotel Maurice durante toda la guerra civil, certificaba que el 20 de octubre de 1936, poco después de llegar D. Teófilo a París, este se presentó a D. José Quiñones de León expresándole su adhesión a la causa Nacional y ofreciéndole su colaboración. De igual forma lo hace, D. José Félix de Lequerica (Embajador de España en Francia en 1941) quien señala que durante el transcurso de la guerra D. Teófilo estuvo en contacto con la representación diplomática, reiterando "su adhesión fervorosa a S. E. el jefe del Estado y al Movimiento Nacional y acudiendo constantemente a las fiestas patrióticas y religiosas celebradas en la Embajada". Parece ser que Hernando, a mediados de noviembre, solicitó permiso para entrar en zona Nacional, solicitud que nunca fue contestada, si bien le comentaron en la Embajada que debía retrasar su regreso puesto que había grupos de personas que "se la tenían jurada". Su presunto deseo de volver a España no tendría realidad hasta que lo hiciera para conocer su expediente, fecha que necesariamente tuvo que ser después de la entrada de los alemanes en París, pues allí estaba -junto a Marañón- contemplando como desfilaban las tropas nazis.

Existen documentos que acreditan que Hernando solicitó regresar a España en 1941 y como consecuencia, la Dirección General de Seguridad solicitó al Rector le informase de cual había sido la sentencia propuesta por el Juez Depurador del personal docente de la Universidad (Prof. E. de Salamanca) que a la sazón era también Decano de la Facultad. Este contestó que hasta esa fecha (14 de enero de 1942) no se le había incoado expediente de depuración por no haber presentado la declaración jurada que marcaba la Ley y que la información de que disponía sobre su actuación político-social anterior y coetánea con el alzamiento, era prácticamente la misma que se le imputaba en el proceso iniciado a consecuencia de la denuncia del Ayuntamiento de Aravaca. E. de Salamanca no propuso pena alguna, se limitó a informar4.

Mientras tanto, Teófilo Hernando seguía separado de su cargo de catedrático en virtud de su cese por abandono de destino al no haberse incorporado en 1939 a servir su cargo docente.

El 27 de abril de 1942, el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas dicta sentencia considerando "como único hecho probado su salida de zona roja en los primeros días de octubre de 1936, como consecuencia de verse perseguido por elementos socialistas y su regreso a España un año después de terminada la guerra, así como su adhesión al Movimiento". Considera el Tribunal "que D. Teófilo vivió durante su exilio con el producto del ejercicio de su profesión (¡en París y en plena guerra Mundial!)". En consecuencia, dictamina la absolución de D. Teófilo, de los hechos que se le imputan, debiendo recobrar la libre disposición de sus bienes.

La alegría de D. Teófilo duró muy poco, pues el Ministerio Fiscal interpone el 1 de mayo de 1942, recurso de alzada "por entender que el absuelto está incurso en las responsabilidades políticas definidas en la Ley del 9 de Febrero de 1939".

Nueve meses después (el 6 de febrero de 1943), en respuesta al recurso del Fiscal, se declara nulo el procedimiento debiéndose iniciar de nuevo.

Por estas fechas, como si se adivinara el veredicto, ya se había cubierto la Cátedra de Farmacología y Terapéutica Clínica en virtud de concurso de traslado convocado en marzo de 1941, ocupándola Benigno Lorenzo Velázquez pese a que Enrique Suñer (Catedrático de Pediatría, Vicepresidente de la Comisión de Cultura y Presidente del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas), hubiera afirmado: ¡Mientras yo viva Velázquez no vendrá a Madrid! (porque Velázquez se había negado a testificar en contra de su Maestro D. Teófilo). Enrique Suñer moriría el 26 de mayo de ese año (1941) de probable hepatopatía difusa y antes de celebrarse el concurso.

Incoado de nuevo el expediente y una vez concluido y aceptándose como probado que Teófilo Hernando permaneció en el extranjero "desde octubre de 1936 hasta mayo de 1940" (no era cierto, pues estaba en París cuando entraron los alemanes en junio de 1940), la Sala de 1a Instancia del Tribunal Regional de Madrid dicta sentencia el 19 de febrero de 1945 condenando al Prof. Hernando a tres años y un día de inhabilitación para cargos públicos y sindicales y al pago de una multa de mil pesetas. La sentencia estima que el condenado posee en esa fecha, valores, metálico, inmuebles, etc. en cantidad superior a un millón de pesetas (para darse una idea de lo que suponía tal cantidad, recordemos que el Prof. Velázquez compró en 1939, una finca de 8 Ha. por 77.000 pts.y que Jiménez Díaz valoraba su finca de La Cabrera en 100.000 pts.)

Con arreglo a esta sentencia, D. Teófilo podría haberse incorporado a su Cátedra en 1948, pero aún le restaba conocer el veredicto de su expediente de depuración como personal docente.

Con fecha 31 de marzo de 1951 (14 días antes de jubilarse)5, el Ministerio "declara revisado el expediente del Prof. Hernando (por el que fue separado del servicio por O. M. del 14 de febrero de 1939), quedando rehabilitado en el servicio activo con pérdida de los haberes no percibidos, debiendo pasar el interesado a prestar, en la mencionada Facultad, los servicios docentes que por el Decano se le encomienden.

Algunas fuentes afirman que D. Benigno Velázquez ofreció a su Maestro (una vez cumplida la inhabilitación por tres años) la posibilidad de desdoblar su Cátedra en Farmacología (Prof. Velázquez) y Terapéutica Clínica (D.Teófilo Hernando), oferta que no fue aceptada, tal vez por la proximidad de su jubilación (14 de abril de 1951)

Con fecha 3 de mayo de 1957, el Fiscal solicita se abra expediente de indulto. Con fecha 11 de mayo de 1957, la Comisión Liquidadora de Responsabilidades Políticas, acepta la solicitud del Fiscal y basándose en que "es de opinión de que razones de pública conveniencia aconsejan la concesión del indulto de la sanción económica pendiente de ejecución". En consecuencia, por Decreto de junio de 1957, el Jefe del Estado le concede el indulto de la sanción económica y el embargo de sus bienes

 

D. José Sánchez-Covisa y Sánchez-Covisa

Sucesor de Juan de Azúa (1859/1922) en la cátedra de Dermatología y Sifíliografía de Madrid, nace en Huete (Cuenca) el 28 de junio de 1881 estudiando el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y la carrera de medicina en la Facultad de San Carlos, donde obtiene el Grado de licenciatura en 1903 y el de Doctor (con la calificación de sobresaliente) en 1905. Hizo su tesis sobre "el concepto de Clorosis", siendo médico interno de Patología Médica con el Prof. Alonso Sañudo, lo cual le proporcionó una sólida formación de internista.

En 1908 obtuvo una plaza de médico de guardia de la Beneficencia Provincial, siendo destinado al servicio de Juan de Azúa y Suárez en el Hospital de San Juan de Dios6, trabajando como Prof. Ayudante en la Cátedra de San Carlos.

En 1912 es nombrado Médico Jefe de un Servicio de Dermatología en el Hospital de San Juan de Dios.

Dedicado a esta especialidad sorprende que en julio de 1914, sea nombrado, a propuesta del claustro de medicina, Auxiliar interino con destino a la Cátedra de Terapéutica (Prof. Teófilo Hernando), cargo que se prorroga hasta el curso 1916/17.

En 1920 inicia su actividad política, logrando la Presidencia del Colegio de Médicos de Madrid, cargo que desempeña por breve tiempo, pues dimite al año siguiente.

En 1924, basándose en una Ley vigente, solicitó al Decano Sebastián Recasens, ser nombrado Prof. Agregado de la Cátedra de Dermatología ofreciendo su servicio de San Juan de Dios (60 camas) y la consulta de dicho centro (dirigida en unión de su compañero de hospital, Dr. Bejarano Lozano quien todavía no era Prof. Auxiliar) para la enseñanza práctica de los alumnos de la Facultad.

La Junta de Facultad celebrada el 30 de junio de 1924, considerando sus méritos y la utilidad del servicio clínico de San Juan de Dios, decide aceptar la solicitud de Sánchez-Covisa.

Poco después, el 25 de marzo de 1926, obtiene la Cátedra de Dermatología de Madrid.

Dada su excelente preparación, adquirida sobre todo en la amplia enfermería de San Juan de Dios, José Sánchez-Covisa, goza en el claustro de la Facultad de extraordinario prestigio profesional, gozando de la amistad de los catedráticos que tenían mayor poder, entre ellos su cuñado Teófilo Hernando (Sánchez-Covisa estaba casado con una hermana de D. Teófilo). Por esta época, participa activamente en la política siendo diputado socialista en las Cortes Constituyentes de 1931 (junto a G. Marañón, Gustavo Pittaluga, Nóvoa Santos, Sanchís Banús, entre otros)

En pleno apogeo de la 2a República, siendo Rector Claudio Sánchez-Albornoz, por propuesta unánime de la Junta de Facultad, es nombrado Decano, cargo que desempeñaría hasta octubre de 1934, fecha en la que renuncia al cargo, sucediéndole el catedrático de Oftalmología, Manuel Márquez.

Al iniciarse la Guerra Civil se distingue por su pasividad ante la anarquía existente en el Hospital de San Carlos y la expulsión de algunos compañeros de claustro (según testimonio de numerosos testigos), lo que hace pensar que gozaba del apoyo del Gobierno del Frente Popular, lo cual se confirma al ser nombrado el 25 de agosto de 1936 (por el Ministerio de Instrucción Pública), Director del Hospital Clínico, ocupando la vacante por renuncia de León Cardenal, quien en esa fecha seguía siendo Rector. Ya hemos señalado en otro lugar que como primer acto de su mandato, convoca al personal del hospital en el aula 6 y les recuerda que "el que no sienta el suficiente entusiasmo por servir a la política del Frente Popular, deberá alejarse..."

Sin embargo, José Sánchez-Covisa, sin contar con nadie, desaparece de San Carlos el día 8 de noviembre de 19367 a los cuatro meses escasos de iniciarse la guerra (antes de establecerse el frente de la Ciudad Universitaria), huyendo junto al Gobierno hacia Valencia, motivando que el Comité del Frente Popular de San Carlos, con fecha 30 de noviembre de 1936, comunique al Ministerio de Instrucción Pública trasladado ya a Valencia, "la decisión adoptada ante la deserción de su puesto de Director del Hospital, Prof. Sánchez-Covisa, quien salió para Valencia sin acuerdo ni comunicación previa alguna, el día 8 de noviembre" y que consiste (pese a la oposición del Prof. Tello) en que dicho Comité se hace cargo de la Dirección del hospital...".

Por esta época, se publica la más destacable de las múltiples publicaciones de Sánchez-Covisa, el libro "Elementos de Dermatología" escrito con su colaborador Julio Bejarano. En noviembre de 1936, un bombardeo destruyó la editorial, que estaba en la calle San Hermenegildo no 32, perdiéndose gran parte de la edición aún no distribuida.

Siguiendo al Gobierno se traslada a Barcelona donde es nombrado Prof. Agregado temporal de Dermatología en la Facultad de Medicina, desempeñando la plaza hasta que tras la guerra civil se exiliara a Caracas (Venezuela) donde fallecería el 24 de junio de 1944.

Al no encontrarse en España y no solicitar su reingreso en la Universidad a través de la obligada declaración jurada, es probable que no se le realizara expediente de depuración; desde luego no lo hemos encontrado en los distintos archivos consultados.

Solo una pequeña pista indica, que el Juzgado de 1ª Instancia no 8 de Madrid, en su expediente 79 de 1943, se interesaba en escrito dirigido al Sr. Decano, sobre "cual de los señores Sánchez-Covisa (eran varios), habían sido catedráticos y Decano de la Facultad de San Carlos. Señal de que José Sánchez-Covisa había sido denunciado por alguien, exigiéndosele responsabilidades por su actuación política.

 


1 En la Junta de Facultad del día 17 de octubre de 1936, el Decano Márquez, excusa la ausencia de D. Teófilo señalando que estaba en el extranjero (París) comisionado por el Gobierno para comprar medicamentos.

2 En un informe del Juez Depurador de responsabilidades políticas realizado en enero de 1942, se señala que salió de España estableciéndose en Tánger antes de trasladarse a París.

3 Ambas fechas no corresponden a la verdad histórica, pues la ocupación de París por los alemanes tuvo lugar el 14 de junio de 1940. Luego debió ser con posterioridad a esta fecha cuando regresara Hernando a Madrid.

4 Con fecha 12 de junio de 1944, el Director General de Universidades, comunicó al Juez Instructor (E. de Salamanca), que el Prof. Hernando no había sido sometido como docente a expediente de depuración, sino que fue separado definitivamente de su cargo por O. M. del 4 de febrero de 1939.

5 Laín Entralgo entre otros historiadores señala que fue reintegrado a su cátedra el día de su jubilación, opinión que se ha generalizado pero que -aunque se aproxima- no corresponde a la realidad histórica. Teófilo Hernando fue jubilado por O. M. del 20 de abril de 1951.

6 Situado en los terrenos del actual Hospital Gregorio Marañón, se dedicaba fundamentalmente a las enfermedades de la piel. Allí tuvimos la ocasión cuando estudiamos dermatología, de aprender las lesiones cutáneas fundamentales y observar numerosos casos de tiña, lepra, etc.

7 También lo haría su hermano Isidro (Prof. Médico de la Beneficencia Provincial) que había trabajado en la Sala de vías urinarias del Hospital Provincial, en el que había sido Director. Fue uno de los socios fundadores de la "Agrupación de Médicos Liberales".


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