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viernes, abril 17, 2009

TENGO UNA RESPUESTA PARA USTED

Es curioso como se enlazan las ideas. Durante la reunión del G20 he escuchado, en los medios de comunicación y en la calle, a no pocos ciudadanos despotricar contra el presidente del gobierno español, considerándole con escasa formación, porque en las imágenes que veían por televisión aparecía mucho en las conferencias de prensa dirigidas a los españoles, muy sonriente en las fotos de grupo y nunca hablando espontáneamente con sus colegas de otros países, lo que me recordó la pregunta que hicieron al jefe de la oposición española: ¿sabe usted inglés?
Ese es uno de los problemas crónicos de España, su nivel cultural general es bastante limitado, reconociendo que hay, posiblemente, más150 países con niveles inferiores y que ser ignorante o pobre no es una deshonra, aunque sea una gran desgracia.
Nadie es culpable de nuestra historia más que los que pudieron mejorarla y no lo hicieron. La cultura, como la sanidad, no se improvisa, necesitan, al menos, dos generaciones con buenos programas y gastos sostenidos (no derroches), respectivamente, copiados y de la misma cuantía que los países que llevan más de un siglo de experiencia, para ver la compensación de los frutos y, que yo sepa, en España, hace siglos que eso no se hace.
Ya sé que hemos mejorado mucho, porque no hace tanto tiempo que en España había mucho analfabetismo, que no todos los niños iban a la escuela, que cuando iban a la pública no tenían más medios que el maestro (mal pagado), un encerado y unos pupitres (a veces), para enseñar, como mucho, a leer, escribir y contar, a un número ilimitado de alumnos en cada clase. En la privada era mejor, casi todos terminaban la enseñanza secundaria y algunos entraban en la universidad, pero la mayoría seguía sin saber inglés y, comparativamente con los jóvenes del norte de Europa, con poca cultura, por la sencilla razón de que en la Europa desarrollada, desde principios del siglo pasado y desde niños, su enseñanza era obligatoria, gratuita y en el barrio, con buenas instalaciones, buenos programas y buenos profesores bien pagados. Para citar solamente a nuestro vecino, a finales del siglo XIX, durante la III República, Francia promulgó una ley que obligaba a todos los pueblos, por pequeños que fuesen, a tener una escuela pública, electricidad y cartero. En Francia, y en el resto de Europa bien educada, se conocen pocos abuelos analfabetos. En España, salvo excepciones, cuando se encuentra a un auténtico bilingüe de los años 60 ó 70, si no se ha educado en el liceo francés, ha sido en el inglés, en el alemán, incluso en el italiano o ha sido emigrante. Repito, no es vergonzoso ser ignorante y de la desgracia de serlo solo son responsables los gobernantes de la época. La educación de un pueblo es el mejor marcador del valor de sus dirigentes.
Nuestro nivel cultural (digo nuestro porque el mío no es mejor) puede verse en la respuesta que dio el Sr. Rajoy: “No, no sé inglés. Es mejor saberlo, pero pienso que se puede ser un buen presidente sin saber inglés, como lo han sido los Srs. González y Aznar, que tampoco lo sabían”. Semejante respuesta es típica de nuestras limitaciones. Pues claro que se puede ser un buen presidente sin saber inglés, ni geografía, ni nada, simplemente con la inteligencia natural (a veces ni eso, depende del tipo de democracia que se use), pero espero que considere que si además de la inteligencia tiene una basta cultura es mejor y los ciudadanos corren menos riesgo.
Tal vez, en el futuro, usted, Sr. Rajoy, sea un buen presidente, pero espero que nadie discuta que sería mejor que, en las reuniones internacionales, durante los cafés, las comidas, las visitas, etc., pudiera hablar rápidamente y con esos matices de doble sentido, con el vecino sueco, alemán o ruso. Y no solo hablar con el vecino sino conocer su cultura, sus costumbres, su historia, sus métodos de análisis, etc. Si hay algo sorprendente en los que están bien formados, es su capacidad de síntesis del momento que viven. Es como un reflejo, enseguida se dan cuenta de con quien, qué y como, vale la pena hablar, como discutirlo, las debilidades del interlocutor y otras muchas cualidades que da la buena enseñanza. Siempre he pensado que esas cualidades se las deben al martirio que, durante años, han padecido todos los niños de la citada Europa desarrollada con el comentario de texto diario de las escuelas.
Con esa enseñanza, raras veces particularizan como usted lo ha hecho con los Srs. González y Aznar, porque saben que la particularización obliga a comparar con un testigo peor y otro mejor. En su caso, no se con quien hubiera podido comparar, porque de los cinco presidentes que hemos tenido en España, cuatro eran abogados y no sabían inglés y el único que lo sabía era ingeniero y además tocaba el piano. Otra cosa son los sentimientos, que siempre son subjetivos, y no necesitan comparaciones.
Por favor, Srs. Presidentes, ya que ustedes tienen algunas limitaciones culturales, hagan lo posible por que las futuras generaciones tengan menos, destinando a la educación, al menos, el 4% del PIB, como hacen otros países.

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