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jueves, julio 20, 2006

INVESTIGAR

Investigar es “hacer diligencias para descubrir algo” o si se quiere “realizar actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia”. Descubrir algo es “venir en conocimiento de algo que se ignoraba”. Quien no trate de descubrir algo que hasta entonces nadie sabía, en el mundo, no es investigador. Un médico será un buen profesional y tendrá el reconocimiento que se merece cuando hace un diagnóstico raro pero no es investigador, porque esa enfermedad será rara pero ya ha sido descubierta. Y lo mismo ocurre en todas las profesiones.

En medicina suelen recordar, como prueba de nuestro alto nivel de desarrollo, que los médicos y personal sanitario español, en general, son acogidos con los brazos abiertos en los países más desarrollados, como si eso fuese prueba de algo más que el tener un personal sanitario normalmente formado para hacer lo que ellos hacen, pero que, por escasez de profesionales, necesitan importarles. Francia, el Reino Unido, Holanda, etc., están llenas de médicos asiáticos, argelinos, tunecinos, del Oriente Medio, etc., sin duda en relación con sus antiguas colonias.

También se dice con orgullo que de esos países desarrollados vienen, a España, muchas personas para hacerse trasplantes de órganos, como si eso quisiera decir que ellos no saben hacer trasplantes. Se olvidan que allí los salarios y el nivel de vida son mayores y mejores y los trasplantes son más caros.

La medicina aplicada al enfermo no tiene nada que ver con la investigación, incluidos los ensayos clínicos, la medicina basada en la evidencia, la epidemiología y otras actividades que suelen considerarse pomposamente como investigadoras, cuando no son más que aplicaciones de lo que ha descubierto la auténtica investigación.

Del objetivo de la investigación, tratar de descubrir algo hasta entonces desconocido, vienen las dificultades y las decepciones de los investigadores, porque los proyectos, la metodología, la epistemología, etc. no se improvisan y sin dinero y tiempo no vale la pena comenzar. He conocido equipos multidisciplinarios de investigación, en Suiza, que durante más de diez años estudiaban el mismo tema.

Siempre hay disculpas y no quiero saberlas pero si España quiere codearse un poco con los que registran patentes, que no espere poder hacerlo antes de, al menos 10 años, siempre que, desde este momento, destine al menos el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) para la investigación, que es lo que, desde hace muchos años, como mínimo, destina Alemania.

Y digo codearse un poco, porque para tener un buen nivel investigador se necesita recuperar los muchos años de aislamiento y mala educación que hemos tenido los españoles, haciendo que todos los niños, desde los 3 a los 16 años, asistan diariamente a una buena escuela y diariamente hagan o escuchen un buen comentario de texto, lo más elemental de la cultura, de la ciencia y del civismo. Por el momento eso es soñar, nos conformaríamos con un poco más de dinero.

Es conocido que se intenta llegar a la idílica cifra del 2% del PIB, en 2010, pero, como no es suficiente, sin duda hay que forzar la imaginación, para que, al menos, lo que tenemos no se malgaste. Y uno de los derroches más extraordinarios es el de las costumbres, abusos y privilegios heredados que, no solo producen, como en cualquier dictadura, una burocracia agobiante, sino una inhibición y perdida de eficacia por la mala formación de los administradores.

Mi experiencia, como trabajador temporal de a pie en una gran empresa francesa, es que no hace falta despedir a nadie, ni siquiera a los malos jefes, simplemente hay que colocarlos donde son útiles. Las buenas intenciones de fomentar el crecimiento de las inversiones tecnológicas, aumentando los fondos del estado, todos los años el 25%, para hacer programas de investigación de al menos 4 años, asociando empresas, centros de investigación y universidades, no tendrá la eficiencia que se merece si no se piensa en modernizar las estructuras y los dirigentes. Claro está, no es tan fácil modernizar las estructuras y administradores de las universidades como las de los centros de investigación o de las empresas. Para empezar, que las empresas españolas destinen a la investigación el 58% que destinan las empresas de la Unión Europea de los 15. ¿Las universidades?, la verdad, veo difícil un próximo arreglo.

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