COLESTEROL
“De esta manera, la Asociación Alemana de Cardiólogos con Consulta, el fabricante de margarina Becel, el consorcio farmacéutico Pfizer y la empresa Roche Diagnostics gestionan regularmente “campañas sanitarias” con el objetivo de conseguir que las personas analicen su nivel de colesterol” (Jörg Blech: “Los inventores de enfermedades”. Ed. Destino, S.A. Barcelona 2005, pag. 76.
¿Es cierto que un nivel elevado de colesterol es peligroso para la salud?
Pues claro que es peligroso para la salud, como el exceso de trabajo, de comida, de bebida o lo que sea. El problema es saber cuando está en exceso, cuando resulta peligroso, ¿siempre que se tiene más de la fatídica cifra de 200 mg/dL o hay otros factores que se deben de tener en cuenta?
En este mismo libro de Jörg Blech se explica claramente los errores de la publicación, en 1953, de Ancel Keys sobre el colesterol, entre otros la utilización de los datos de 6 países, cuando ya se sabía los de 18 más, haciendo que la curva que relacionaba la alimentación con grasas y el riesgo de padecer una cardiopatía coronaria no fuese valedera, lo que no quiere decir que no haya una relación entre el exceso de grasas en la alimentación y la posibilidad de padecer una cardiopatía.
Todos sabemos que las cifras de laboratorio no son más que meros marcadores de orientación y que en el caso del colesterol varían con la constitución, la edad, el peso, el sexo, la fatiga, el estrés, etc. y nadie debe angustiarse por cifras que no tienen ninguna relación con síntomas relacionados.
¿Quién es el que ha inventado que tener más de 240 mg/dL en sangre es estar enfermo? Hacen falta otros síntomas, una exploración sistemática, una correlación con los exámenes complementarios, un diagnóstico diferencial, un diagnóstico de sospecha y una respuesta al tratamiento indicado. No es suficiente una cifra de laboratorio para instaurar un tratamiento dietético o medicamentoso.
¿Es cierto que un nivel elevado de colesterol es peligroso para la salud?
Pues claro que es peligroso para la salud, como el exceso de trabajo, de comida, de bebida o lo que sea. El problema es saber cuando está en exceso, cuando resulta peligroso, ¿siempre que se tiene más de la fatídica cifra de 200 mg/dL o hay otros factores que se deben de tener en cuenta?
En este mismo libro de Jörg Blech se explica claramente los errores de la publicación, en 1953, de Ancel Keys sobre el colesterol, entre otros la utilización de los datos de 6 países, cuando ya se sabía los de 18 más, haciendo que la curva que relacionaba la alimentación con grasas y el riesgo de padecer una cardiopatía coronaria no fuese valedera, lo que no quiere decir que no haya una relación entre el exceso de grasas en la alimentación y la posibilidad de padecer una cardiopatía.
Todos sabemos que las cifras de laboratorio no son más que meros marcadores de orientación y que en el caso del colesterol varían con la constitución, la edad, el peso, el sexo, la fatiga, el estrés, etc. y nadie debe angustiarse por cifras que no tienen ninguna relación con síntomas relacionados.
¿Quién es el que ha inventado que tener más de 240 mg/dL en sangre es estar enfermo? Hacen falta otros síntomas, una exploración sistemática, una correlación con los exámenes complementarios, un diagnóstico diferencial, un diagnóstico de sospecha y una respuesta al tratamiento indicado. No es suficiente una cifra de laboratorio para instaurar un tratamiento dietético o medicamentoso.















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