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domingo, enero 17, 2010

LAS VACUNAS SON PARA TODOS

Ya he dicho que ni Francia, ni ningún país que haya comprado vacunas para más del 60% de su población han cometido errores en la protección contra la gripe A (www.dermocosmos.com :“La discriminación gripal”), porque el 24 abril la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado una alarma mundial a causa de los primeros casos aparecidos en México y USA; el 11 junio oficialmente se anunció una pandemia; el Comité de Lucha Contra la Gripe (CLCG), creado en Francia el 25 julio 2008, rápidamente recomendó la reserva de vacunas contra el nuevo virus; el virus de la gripe A es un H1N1 peligroso que nada tiene que ver con los B y C ya adaptados al hombre, ni con el H5N1 de la gripe aviar que nunca se ha adaptado al hombre, aunque haya producido muertes (www.dermocosmos.com :”Esta gripe sí es humana”); ningún virus tiene tratamiento específico y por consiguiente el único procedimiento antiviral eficaz es la vacunación; la comercialización de la vacuna anti-H1N1 necesitaba al menos 5 meses: dos para seleccionar la cepa, dos para fabricarla y uno para los ensayos clínicos; la inmunización debía comenzar lo antes posible y cuantas más personas se vacunasen más lenta y con menor amplitud sería la propagación de la enfermedad (www.dermocosmos.com : “Lo que se sabe de la gripe A”).

Con estas premisas y un bombardeo diario de noticias alarmantes (Le Monde, 20-07-09: “Europe : les autorités se préparent à affronter le virus”), (Le Monde, 23-07-09: “Le virus de la grippe A(H1N1) pourrait affecter 20 millions de Français d’ici à la fin de l’année”), (El País, 18-07-09: “Los expertos de Sanidad esperan 8.000 muertos por la gripe A”), (El País, 23-07-09: “Sanidad eleva un 50% la reserva de Tamiflu y estudia su venta libre”), es lógico que los países con posibilidades económicas pretendieran proteger a sus ciudadanos facilitándoles la vacunación, porque todo gobierno responsable debe prepararse para lo peor y esperar lo mejor. Y así ha sido, por ahora ha ocurrido lo mejor, pero nadie podía prever, y todavía no es segura, una evolución tan favorable.

Entonces, ¿por qué ha habido, en todos los países, esa reticencia para vacunarse, cuando es lo más eficaz, con el menor riesgo, para evitar al virus? Porque ha habido demasiadas informaciones contradictorias, oficiales y particulares.

Cuando se dice que la epidemia en el hemisferio sur ha sido menos grave de lo que se esperaba, no se entiende por qué en el hemisferio norte ha de ser igual si en medicina y especialmente con los virus nada es seguro; cuando se va al médico con fiebre, cansancio y malestar general y, sin hacer el diagnóstico serológico, se dice que es un catarro, una faringitis u otra enfermedad bacteriana, las cifras epidemiológicas no son muy precisas; al contrario, cuando se va al médico y, sin hacer el diagnóstico serológico se dice que es la gripe A y con tratamientos sintomáticos desaparecen las molestias, no se entiende la peligrosidad de la enfermedad; cuando se dice que los niños, los obesos, los inmunodeprimidos y demás grupos de riesgos son los que tienen más facilidad para contagiarse, los que no pertenecen a esos grupos de riesgo no comprenden por qué necesitan vacunarse; al contrario, los que quieren vacunarse y no se lo permiten no comprenden por qué hay que privilegiar a unos sobre otros cuando todavía no hay indicios de alta contagiosidad; cuando se dice que no hay tiempo para hacer ensayos clínicos y puede haber importantes efectos indeseados, no se entiende por qué se comercializa la vacuna; cuando se dice que, en caso de necesidad, se dispone de grandes cantidades de antivirales (oseltamivir, zanamivir), no se entiende para que sirve la vacuna; cuando se dice que la gripe aviar nos enseñó mucho para defendernos de la gripe que nos amenaza, no se entiende por qué ésta puede ser peor que la otra, etc. etc.

Se podría repasar las muchas cosas que se han dicho y escrito en defensa y en rechazo de la vacunación contra la gripe A pero la gran mayoría no han contribuido más que a sembrar la desconfianza en el sistema sanitario, porque la mayoría no están dichas más que por aficionados que en muchos casos ocupan puestos llamados de “alta responsabilidad”. Limitémonos a la vacunación y dejemos en paz la epidemiología, los protocolos, las alarmas, el miedo, los grupos de riesgo, y demás títulos periodísticos.

No hay que confundir un medicamento con una vacuna. Una vacuna, si se tiene, la de la gripe A y todas las restantes, es la única protección que tenemos contra las infecciones virales y deben de emplearse en todas las personas que no hayan padecido la enfermedad para la que se vacuna. Y si la vacunación tiene un límite temporal de protección debe de repetirse al finalizar ese límite e incluso, si alguien se vacuna habiendo pasado la enfermedad o sin terminar el límite de protección inmunológica no pasa nada, salvo que ha gastado inútilmente 10 €, en el caso de la gripe A. Es por lo que las autoridades sanitarias tienen la obligación de poner a disposición de los ciudadanos los medios para que cada uno, voluntariamente, se vacune o no. Los derechos humanos dan libertad individual para escoger entre vacunarse o no, pero las autoridades sanitarias no tienen elección, si disponen de una vacuna, tienen la obligación de ponerla a disposición de quien la desee.

Es el llamado principio de precaución, primer deber de la responsabilidad del Estado, especialmente en el caso de la salud, donde ningún país puede aceptar la muerte de un ser humano cuando se puede evitar, independientemente del gasto que represente, porque ese gasto es el precio de la libertad de las personas (Le Monde, 09-01-10: “Le principe de précaution oblige à exagérer la menace”).

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LA DISCRIMINATION DE LA GRIPPE

Comme je l’ai écrit au mois d’avril dernier (www.dermocosmos.com : “Esta gripe sí es humana”), avant que le jeudi 23 soit confirmée officiellement la mort de 81 mexicains, essentiellement d’Hidalgo, de Tlaxcala, de Chihuahua, de San Luis Potosí et du District Fédéral : “Ni toutes les grippes sont identiques, ni tous les virus de la grippe de même que les malades sont pareils, ni les infections sont toujours des épidémies, ni toutes les épidémies des pandémies, etc. etc. La médecine est humaine et n’a rien à voir avec le commerce ni avec les méthodes mercantiles

Nous sommes maintenant, presqu’un an après, en train de jouer de nouveau avec la santé. Il est vrai que les maladies sont toujours compliquées, même pour les experts, parce qu’elles affectent des organismes très complexes, mais quand s’en mêlent ceux qui se font eux-mêmes appeler gestionnaires de la santé, journalistes spécialisés, conseillers, politiques, etc. (certains appartenant au personnel sanitaires, mais avec un exercice très limité), ils arrivent non seulement à s’auto-convaincre d’avoir la bonne solution mais aussi d’en convaincre les citoyens. Je ne comprends pas encore pour quelle raison les ministres, les conseillers, les journalistes, les économistes, etc., avec des connaissances médicales sommaires, jouissent de la préférence des médias pour expliquer les problèmes de la santé. Que peut dire un avocat, un économiste, un politique, etc., de la santé ? Dans le meilleur des cas ce qu’ont déjà dit les experts et, dans le pire, des incongruités. Pourquoi ne pas le demander directement à l’expert lui-même ?

A l’heure actuelle, des pays comme la France (94 millions de doses), l’Allemagne (50 millions), l’Espagne (37 millions), les Pays Bas (34 millions), le Royaume Uni (plus de 30 millions), les USA (plus de 150 millions), le Japon, la Chine, etc., ont acheté trop de vaccins. Depuis quand est-ce un excès d’empêcher qu’un être humain puisse mourir à cause d’un agent infectieux pour lequel nous n’avons pas de traitement spécifique ? Depuis quand la médecine peut-elle être assimilée à une usine de voitures ou de chaussures où on peut estimer le nombre de produits pouvant être défectueux ? Si dans la fabrication de chaussures ou de voitures il y a une machine qui réduit ces défauts, l’entreprise peut décider de l’acheter ou de ne pas l’acheter, en fonction du coût des pièces défectueuses, mais en médecine la notion de pièces défectueuses n’a pas cours, le rebus n’a pas de prix, il s’agit d’êtres humains, et c’est encore beaucoup moins acceptable dans le cas d’un vaccin qui, tout au plus, vaut environ 10 €. Je sais que nous sommes en crise, mais ce n’est pas le problème de ceux qui risquent de mourir à cause d’une mauvaise organisation, le problème essentiel est celui des priorités, humaines ou mercantiles, des responsables.

Il n’y a pas eu d’excès dans l’achat des vaccins, pas même en France qui compte 65 millions d’habitants, à raison de deux doses par personne, en suivant l’indication initiale, 94 millions de doses servant pour la vaccination de plus de 70% de la population, ce qui représente une sécurité pour n’importe quelle épidémie (l’idée qu’il est suffisant de vacciner seulement 30% reste à prouver).

Evidemment depuis le 20 novembre dernier, quand il a été accepté qu’une seule dose suffisait, la situation de la France s’est avéré exagérée, non pas pour une mauvaise prévention mais à cause des nombreuses erreurs que tout médicament ou toute vaccination comporte obligatoirement (il suffit de se souvenir comment a été approuvé le AZT pour le SIDA). C’est pour cela qu’il faut effectuer des études cliniques très méticuleuses avant la commercialisation d’un produit mais, quand on n’a pas le temps, il vaut mieux pécher par excès que par défaut. Peu importe s’il y en a trop maintenant, de toutes manières, les doses peuvent être revendues à d’autres pays demandeurs ou, sinon, on peut les donner à ceux trop nombreux qui en ont besoin, en augmentant un peu de ce 10% de leurs réserves qu’avaient promis les USA, l’Australie, le Brésil, l’Italie, La Nouvelle Zélande, la Norvège, la Suisse et le Royaume Uni.

Si aucun pays n’a commis d’erreurs dans l’achat des vaccins (les uns étant plus riches et les autres plus pauvres), tous en ont commis dans la méthodologie qu’ils ont suivie pour les vaccinations et dans les explications qu’ils ont données aux citoyens (les plus pauvres n’ayant rien eu à expliquer, car ils ont des maladies beaucoup plus graves que la grippe).

Après avoir expliqué à la population que le groupe consultant stratégique des experts de l’OMS avait déterminé la souche que les laboratoires devaient utiliser pour la fabrication du vaccin, que six mois au moins étaient nécessaires pour en disposer, il n’y avait plus qu’à attendre en se contentant de divulguer les mesures d’hygiène générales et les données épidémiologiques qui se produisaient dans le monde et dans chaque pays, en conseillant aux médias de ne pas aventurer d’hypothèses car, ce que nous savons, pouvait avoir été, et peut encore être, différent. N’importe quel virologue se méfie du virus le plus inoffensif soit-il, spécialement parce qu’aucun n’a de traitement efficace. Seul le vaccin est sûr et tant que l’on ne l’a pas, il est inutile de parler de solutions définitives.

Pour différentes raisons, on n’a disposé du vaccin qu’en octobre-novembre. Deux possibilités s’offraient alors : qu’à ces dates on dispose du total des vaccins demandés ou que, pour des raisons techniques de fabrication, la commande se réalise progressivement. Dans les deux cas, il n’y avait pas de raisons pour constituer des groupes de risque et des listes d’attente pour la vaccination, sauf si l’épidémie s’était montrée si agressive que le nombre de morts journalier aurait été important. Il n’y a pas de raison morale pour qu’une personne meure parce qu’elle n’appartient pas à un groupe de risque, alors que la notion de risque a des limites aussi imprécises que celles qu’on a bien voulu lui donner.

Nous oublions parfois que, dans des circonstances normales, le respect de la personne est sacré. Je tiens à rappeler, qu’en cas de cataclysme, de guerre, d’épidémie à haute mortalité, de pauvreté extrême, du naufrage du Titanic, etc., les droits individuels sont au service de la société et que les forts ont l’obligation de protéger les faibles, mais en temps normaux “pour les autres je ne serai personne, mais pour moi je suis tout” et les faibles ou les forts méritent tous le respect que leur accordent les droits humains.

Je considère donc que si le vaccin est la seule solution efficace pour la grippe A et qu’il existe, personne n’a le droit de me dire quand je dois ou je ne dois pas me vacciner, je dois être libre de le faire ou de ne pas le faire quand je le désire. De quel droit un administrateur m’expose à une mort possible en gardant le vaccin qu’il possède en attendant de voir ce qui peut advenir ?

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jueves, enero 07, 2010

LA DISCRIMINACIÓN GRIPAL

Lo escribí en abril del año pasado (www.dermocosmos.com : “Esta gripe sí es humana”), antes de que el jueves 23 se confirmara oficialmente la muerte de 81 mejicanos, fundamentalmente de Hidalgo, Tlaxcala, Chihuahua, San Luis Potosí y Distrito Federal : “No todas las gripes son iguales, no todos los virus de la gripe son iguales, no todos los enfermos de gripe son iguales, no todas las infecciones son epidemias, ni todas las epidemias son pandemias, etc. etc. La medicina es humana y nada tiene que ver ni con el comercio ni con los métodos mercantiles”

Y aquí estamos, casi un año después, jugando nuevamente con la sanidad. De verdad que la enfermedades siempre son complicadas, hasta para los expertos, porque afectan a organismos muy complicados, pero cuando se mezclan los que ellos mismos se hacen llamar gestores sanitarios, periodistas de la salud, consejeros políticos, etc. (algunos son sanitarios, pero de ejercicio muy limitado), no solo llegan a autoconvencerse de saber resolver los problemas de la salud sino que convencen a los ciudadanos. Todavía no entiendo por qué los ministros, consejeros, periodistas, economistas, etc., con vulgares conocimientos médicos, son preferidos en los medios de comunicación para explicar los problemas sanitarios. ¿Qué quieren que diga un abogado, economista, etc., de la sanidad?, en el mejor de los casos lo que le haya dicho el experto y en el peor incongruencias. ¿Por qué no lo dice directamente el experto?

Ahora resulta que países como Francia (94 millones de dosis), Alemania y el Reino Unido (50 millones cada uno), Italia (48 millones), España (37 millones), Países Bajos (34 millones), Suecia (18 millones), Suiza y Bélgica (13 millones cada uno), Portugal (6 millones), USA (más de 150 millones), Japón, China, etc., han comprado demasiadas vacunas. ¿Desde cuando es demasiado prever que un ser un humano pueda morir por un agente infeccioso para el que no tenemos tratamiento específico?, ¿desde cuando la medicina es una fábrica de coches o de zapatos donde se puede calcular los que salen con defectos? Si en la fabricación de zapatos o de coches hay una máquina que reduce esos defectos, la empresa puede decidir comprarla o no, según el coste de los desperdicios, pero en medicina no existen desperdicios, los desechos no tienen precio, son seres humanos, y menos cuando se trata de una vacuna que como máximo vale 10 €. Ya sé que estamos en crisis, pero ese no es el problema de los que pueden morir por mala administración, el problema es de las prioridades, humanas o mercantilistas, de los administradores.

Nadie se ha excedido en la compra de vacunas, ni siquiera Francia, porque para 65 millones de habitantes, aplicando dos dosis por persona, como se indicó inicialmente, 94 millones de dosis vacunan a más del 70% de la población, lo que es una seguridad en cualquier epidemia (la historia de que es suficiente vacunar el 30% hay que demostrarla).

Evidentemente, a partir del 20 de noviembre pasado, cuando se ha aceptado que una sola dosis es suficiente, Francia ha exagerado, pero no por mala prevención sino por uno de los muchos errores que todo medicamento o vacuna de urgencia obligatoriamente conlleva (recuerden como fue aprobado el AZT para el SIDA). Por eso se hacen estudios clínicos muy meticulosos antes de la comercialización de un producto pero, cuando no se tiene tiempo, más vale pecar por exceso que por defecto. Poco importa si ahora sobra, de todas formas se venderán a Qatar, Egipto, Ucrania, etc., y si no, se regala a los muchos países que lo necesitan, aumentando un poco ese 10% de sus reservas que les habían prometido USA, Australia, Brasil, Italia, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza y el Reino Unido.

Si ningún país ha cometido errores en la compra de vacunas (los unos por su riqueza y los otros por su pobreza), todos los han cometido en la metodología que han seguido para hacer las vacunaciones y en las explicaciones que han dado a sus ciudadanos (los pobres no han tenido nada que explicar, tienen enfermedades más graves que la gripe).

Después de aclarar que el grupo consultante estratégico de expertos de la OMS había determinado la cepa que los laboratorios tenían que utilizar para fabricar la vacuna, que, como mínimo, se necesitaba seis meses para disponer de ella, no había más que esperar, ofreciendo fríamente las medidas generales de higiene y los datos epidemiológicos que se producían en el mundo y en el país correspondiente, aconsejando a los noticieros de no hacer hipótesis, porque lo que ya sabemos que ha pasado podía haber sido, y puede todavía ser, diferente. Cualquier virólogo que se precie desconfía del virus más inofensivo, especialmente porque ninguno tiene tratamiento eficaz. Lo único que da seguridad es la vacuna y mientras no se tenga es inútil hablar de soluciones definitivas.

Por razones diferentes se ha dispuesto de la vacuna en noviembre-diciembre. Ha habido dos posibilidades: que en esas fechas se dispusiese del total de las vacunas solicitadas o que, por razones de demanda y límites técnicos de fabricación, la entrega se hiciese paulatinamente. En ambos casos no hay razones para hacer grupos de riesgo y listas de espera para la vacunación, salvo en el supuesto de que la epidemia hubiera sido tan agresiva que diariamente hubiera habido un importante número de muertes. No hay razón moral para que una persona muera porque no pertenece a un grupo de riesgo, cuando la noción del riesgo tiene límites tan imprecisos como ha tenido.

A veces olvidamos que, en circunstancias normales, el respeto a la persona individual es sagrado. Repito, en caso de cataclismo, guerra, epidemia con alta mortalidad, pobreza extrema del país, hundimiento del Titanic, etc., los derechos individuales están al servicio de la sociedad y los fuertes tienen que proteger a los débiles, pero en caso de normalidad “para los demás no seré nadie pero para mi lo soy todo” y, débiles o fuertes, todos merecen el respeto que les deben los derechos humanos.

Considero que si la vacuna es la única solución eficaz para la gripe A y existe, nadie tiene derecho a decirme cuando debo o no vacunarme, debo ser libre de hacerlo o no cuando quiera. ¿Con que derecho ningún administrativo de turno me expone a una posible muerte, guardando la vacuna que tiene mientras espera a ver lo que pasa?

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sábado, noviembre 14, 2009

LOS VPH Y LAS VACUNAS CONTRA EL CÁNCER GENITAL DE LAS MUJERES

  • Los VPH son virus llamados del papiloma humano que, como las bacterias, los hongos o cualquier otro ser vivo, se reproducen, se alimentan y mueren, si las condiciones son propicias.
  • Las condiciones propicias dependen de los propios virus (que sean más o menos agresivos y más o menos numerosos) y de la persona que los recibe (constitución genética, estado inmunológico y otros factores ambientales, dependientes de la edad, el sexo, la localización, etc.).
  • La existencia de una erosión, fisura o herida, facilita que los virus alcancen las mejores células para su reproducción.
  • Es verdad que esta infección puede producir cáncer, pero decir cáncer no significa muerte obligatoria. El mayor peligro es el abandono del enfermo, porque actualmente se suele tener los medios necesarios para que un cáncer genital, pueda ser tratado con éxito antes de la diseminación.
  • También es verdad que ningún virus tiene tratamiento específico pero, como los VPH nunca penetran en la sangre, no se diseminan, si no se quitan con un tratamiento se quitará con otro. Hay que ser perseverante.
  • Las vacunas son lo único eficaz contra cualquier infección vírica pero no sirven para tratar la infección establecida sino para evitar adquirirla.
  • Las actuales vacunas para los VPH son eficaces contra los VPH 16 y 18, que son los causantes del mayor número de cánceres de cuello de útero, pero no contra todos los cánceres genitales.
  • La vacunación más eficaz contra los VPH es la que se hace antes de tener relaciones sexuales (9-14 años).
  • Es evidente que también se pueden vacunar mayores, siempre que no se haya confirmado que ya están o han estado infectados por los virus contra los que se emplean las vacunas. El problema de la vacunación tardía es la inseguridad de su eficacia y el posible gasto inútil.
  • Como las vacunas no protegen más que contra los virus para los que están hechas, la vacunación no impide la infección por otros tipos de VPH y otras infecciones de transmisión.
  • Como la familia de los papilomavirus tiene más de 130 tipos diferentes y en general las vacunas son muy específicas para el virus que tratan de neutralizar, sigue siendo problemático la reducida protección que tenemos (4 tipos de virus en la vacuna tetravalente y 2 en la bivalente).
  • La pretendida protección cruzada de las vacunas comercializadas son datos de las propias empresas productoras y precisan confirmaciones.

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sábado, septiembre 26, 2009

DE LO QUE SE SABE DE LA GRIPE A (H1N1)

  • Los virus, como cualquier organismo vivo, se reproducen, alimentan y mueren.
  • Todos los virus necesitan invadir una célula viva para cumplir ese ciclo vital.
  • Dicho ciclo vital depende del propio virus y de las condiciones del medio en el que se desarrolla.
  • El propio virus puede ser más o menos agresivo, permanente o transitoriamente, según su constitución y posibles mutaciones.
  • El nuevo virus H1N1 lleva genes de un virus humano, otro aviar y dos porcinos.
  • La población carece de inmunidad contra el virus de la gripe H1N1.
  • La población carece de inmunidad contra el virus de la gripe H1N1.
  • Los meses de invierno son óptimos para los virus gripales.
  • El invierno austral ha sido el gran ensayo general pero todos los virus son imprevisibles.
  • El pico de la infección por H1N1, en el hemisferio norte, puede ser tardío (enero), pero es probable que se produzca en noviembre.
  • Ningún virus tiene tratamiento específico, es decir que pueda ser destruido por un medicamento.
  • Los medicamentos antivirales inhiben la multiplicación del virus pero no la impiden totalmente.
  • No existen medicamentos sin posibles efectos indeseados por lo que la utilización de antivirales depende del cociente: posibles beneficios/posibles perjuicios.
  • El único procedimiento antiviral eficaz es la vacunación, si se tiene.
  • Las vacunas son para cepas fijas, no para mutaciones.
  • La comercialización de la vacuna anti-H1N1 necesita al menos 5 meses: dos para seleccionar la cepa, dos para fabricarla y uno para los ensayos clínicos.
  • La inmunización debe comenzar lo antes posible.
  • La capacidad anual de producción mundial de vacunas antigripales es de 900 millones de dosis.
  • Cuantas más personas estén vacunadas, el virus se propagará más despacio y con menos amplitud.
  • Lo ideal para cortar la pandemia de la nueva gripe sería vacunar al 70% de la población.
  • Todo gobierno responsable debe prepararse para lo peor y esperar lo mejor.

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