La piel nos protege de agresiones internas y externas.
Las agresiones internas dependen de nuestra constitución y de nuestra calidad de vida.
Las agresiones externas dependen del medio ambiente: viento, temperatura, humedad, sol y especialmente de los productos cosméticos que nos rodean. La UE tiene registradas más de 100.000 sustancias químicas. Estamos expuestos diariamente a más de 30.000.
La cosmética intenta mantener la piel lo más protegida posible, según las actividades, edad, sexo y constitución.
Un mismo cosmético no sirve para todo el mundo. Cada cual tiene su constitución y sus circunstancias de vida.
La mejor cosmética es la moderación, la mejor estética es la cosmética.
No todas las zonas de la piel son iguales: la cara es muy delicada, especialmente los párpados, al igual que los grandes pliegues, en particular el cuello.
El pelo es un mundo aparte porque va unido al sebo y tiene ciclos dependientes de las hormonas.
Las uñas exigen muchos cuidados, porque crecen menos de 1 mm por semana y los arreglos son lentos.
Son tan difíciles como los consejos médicos.
No basta con decir “ponte una crema hidratante” o “hazte un peeling”.
Hay que seguir el mismo método que los médicos para saber el tipo de piel de cada uno y la clase de agresiones que recibe.
Pueden ser graves si el cosmético se absorbe y llega a la circulación sanguínea.
Menos graves pero irreparables si el cosmético produce una alergia.
Reparables pero importantes si el cosmético es irritante.
Aplicar sólo cosméticos adaptados a la piel y circunstancias personales.
Consultar a un experto para que valore la piel de cada uno o al menos al grupo de riesgo que pertenece.
Responder al protocolo de preguntas que haga el experto.
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